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Yo lloré un domingo de resurreción

Ayer en la noche, encontrándome perdido en una de las rutas del MÍO aquí en Cali y bastante ‘piedro’ por que iba a llegar tarde a un partido de fútbol, mi iPhone tuvo la gran idea de hacer sonar un tema de Sandy & Papo y ahí, inmediatamente, me hallaba con una sonrisa de oreja a oreja.

Siempre es así y por eso siempre he llevado su música conmigo, por eso me sé la letra de todas sus canciones y por esto es que siempre me preguntan por qué me gustan tanto.  Las razones son miles, pero básicamente son:

Me recuerdan a una de las mejores épocas de mi vida, entre los 16 y los 18 años, cuando no tenía preocupaciones de nada que no fuera porque se acabara rápido la semana y fuera viernes.Me acuerda de la discoteca Troya en Cartago.  De cuando era feo como una blasfemia y ninguna vieja me paraba bolas.  De caerle a más de una y recibir de ellas siempre tan sólo una linda amistad.  De las trasnochadas en ese pueblo caliente dando vueltas en moto.  De las amanecidas en el puente de Bolívar acompañando amigos a gritarle a sus mascotas muertas.  De los parches en piscina que se armaban de un momento para otro.  De las primeras borracheras y sus subsecuentes guayabos.  De no dejar que a uno lo venciera el guayabo y matarlo con otra borrachera.  De cuando todavía era vírgen y no había probado las mieles del amor con una dama.  De las idas a fincas con 23 amigos y tan sólo 4 botellas de viño Cariñoso de Manzana que no daban un brinco.  Del sentimiento tan bacano que tuve un sábado a las 6 de la mañana porque ese día iba a comprarme mi propia moto.  De la fiebre que tuve ese día por tenerla ya, tanto que fui al almacén dos veces y aún no lo habían abierto.  De registrar finalmente esa Suzuki FR-100 color azul petróleo y que le dieran como placa el número MLD-25A. De ver la muerte de frente a cada rato encaramado en esa moto.  De que se me fueran los granos de la cara.  De tener pelo en ese entonces todavía.  De las primeras rumbas ya uno mayor que las consabidas departientes y que no fueran las mismas compañeras del colegio con las que uno estuvo 11 años y que a nadie le daban ni un piquito.  De esas primeras miradas que decían que ahí había algo.  De no creerlo.  De volver a recibir esas miradas.  De seguirlo dudando.  De viernes en Troya.  De estar bailando ‘El Alacrán’ y que esas miradas finalmente se concretaran en un primer pico.  De la bulla de los demás en la mesa.  De ponerse uno rojo de la pena pero sumado a esa vaina tan bacana de haber ‘parchado’ con alguien.  De esas declaraciones que uno no esperaba jamás que se dieran mientras uno bailaba.  De ya no sentirse tan feo.  De seguir teniendo pelo.  Del concierto de Sandy & Papo y la Banda la Bocana en Pereira.  De joder a un amigo porque como bailba parecía que se fuera a quedar sin hombros.  De la vueltica en el aire que daba Papo con el impulso que le daba Sandy.  De haber intentado luego esa misma vueltica con un primo y rompernos la jeta por pendejos.  Del monedazo que le pegué a un amigo con una de 50 pesos de las viejas, de esas grandotas, por pura casualidad y seguramente por lo cabezón que era.  De los paseos en la moto a Quimbaya a tomar cerveza en Butaco’s y llevar hasta bomba y parches por si se pinchaban las motos.  De burlarnos mucho del primo que llevaba todas esas vainas.  De haber necesitado esa bomba y esos parches a las 11:00 de la noche y ahí si ya no tener motivos para burlarnos.  De una peladita de Quimbaya que me gustó y que nunca volví a saber de ella.  De la vez que algún pedazo de cafre por hacerme la cagada se me robó el capuchón de la bujía a la moto y me mandó a pie para la casa después de unos 15.  De haber tomado Whisky en esos 15 como un condenado.  De haber bailado bachata con las primas gringas de unas vecinas de esa rumba que estaba ardidísimas porque no las invitaron a la fiesta.  De haberle huído toda la noche a la mamá de la homenajeada porque esa señora me cargaba ganas.  De los parches en un sitio al que denominamos “La Oficina”.  De llegar siempre con 5 mil pesos y salir jetiado.  De lo rica que era la Club Colombia antes.  De las apuestas con los amigos a ver quién se ‘chupeteaba’ a tal pelaíta primero y que el premio fuera una hamburguesa.  De haber comido varias hamburguesas gratis por cuenta de las apuestas y pagado otras tantas.  Del año y medio que estudié de universidad en Cali.  De ser un completo negado para la química y perder tres veces esa materia.  De una que otra compañera de la Universidad que era muy mamasita.  De las primeras montadas en un Blanco y Negro 1.  De los compañeros de la U que me hicieron una fiesta de despedida ni la berraca cuando abandoné la carrera a a la mitad del tercer semestre.  De regresar al calor infernal de Cartago.  De ese medio semestre de Tecnología de Sistemas que fue una payasada completa.  De ella y sus primeras miradas.  De no creerle.  De creerle.  De ese concierto de Proyecto Uno y Fulanito en Pereira donde nos ‘cuadramos’.  De esos dos meses de novios que a la hora de la verdad fueron como 6 horas no más por lo poquito que nos veíamos los fines de semana.  De que me haya dado duro la terminada con ella.  De que ella jamás se haya dado cuenta de eso.  Del día que perdí la virginidad.  De la cantidad de pendejadas que piensa uno cuando eso le está pasando.  De sentirme igualitico al otro día.  De haberme decepcionado un poco de esa experiencia.  De la caída en la moto que me reventó un ligamento cruzado posterior.  Del médico diciéndome que de pronto no podía volver a jugar fútbol y correr normal nunca más.  Del mismo médico diciéndome que si, pero que esperara al menos un año.  De no haberle hecho caso y haberme ido a jugar fútbol playa a los 6 meses.  De volver al ruedo con las damas luego de que se me pasara la tusa.  De haberle puesto un ojo morado a mi hermano en una pelea pendejísima por un computador.  De la pregunta que le hacía todo el mundo, que qué me había hecho para sacarme la piedra a mi.  De una noviecita que tuve a la que le puse mil cachos.  De dejarla en la casa sagradamente a las 10 de la noche como me lo pedía la mamá.  De salir de una a buscar las amigas de ella del colegio.  De lo malas amigas que resultaron ser todas.  De la mamá de ella que se parecía a Majin-Buu. De la vez que casi nos matan a unos amigos y a mi por una pelea pendejísima en El Cairo.  De una amiga que estaba ahí y resultó ser la mujer más brava de Colombia.  De las idas a pescar sin un solo peso.  De devolver al agua todo lo que sacábamos y comernos unos sánduches que llevábamos.  De robarnos una cachama escondiéndola en un pasto.  Del olor tan fuerte que cogió en esos 45 minutos que la tuvimos aguantándose semejante solazo.  De ese sábado que mi hermano me pidió la moto prestada para ir a jugar ping-pong en la Universidad en Pereira.  De que fue muy claro cuando me dijo que llegaba temprano.  De haberlo esperado muchas, pero muchas horas jugando Duke Nukem en el computador.  Del grito de mi mamá cuando llegó mi hermano.  De la cara del hombre cuando me dijo que se la habían robado con pistola en mano subiendo para Pereira.  De no haber sentido piedra si no alivio de que no le hubiera pasado nada.  De haberle escuchado terminar el relato contando que igual se fue a jugar ping-pong después que se la robaron.  De la piedra que ahí si me dio cuando me contó eso.  De ese parche en la finca con unos primos tomando aguardiente y con unas peladas.  Del día, un domingo de resurrección que la estábamos pasando bueno.  De que la vieja que estaba más entusiasmada con el paseo terminó aburridísima y que la que fue de mala gana por acompañar a la otra terminó pasándola mejor que todos.  De su vestido de tigre.  De estar con ella en el balcón escuchando una emisora y escucharle al locutor contar la noticia de la muerte de Papo en un accidente de carro en Puerto Rico.  De haber sentido que el soundtrack de todos esos años tan del putas llegaba a su fin.  De haber llorado por eso ese domingo de resurrección.

Canción obligada en mi velorio:


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Comments

14 responses to “Yo lloré un domingo de resurreción”

  1. MAR Avatar
    MAR

    Ahora si, esta es la respuesta correcta a la pregunta ‘que musica te define’ bna descripcion de lo q hasta ahora ha sido tu historia de vida y bueno ademas que Sandy&Papo te resucitan =)

    1. alejoserrano Avatar

      No, pero aún sigue dándome vueltas en la cabeza aquella canción que soñé y que aún no he podido recordar!

  2. Jamón_Serrano_ Avatar
    Jamón_Serrano_

    Nunca he sido muy fanático de esta música primo, pero si me dio nostalgia el hecho pues en esos momentos estudiaba en la Universidad de La Salle en Bogotá, sede Centro. Unos años atrás Telecom había contratado a Sandy & Papo para el comercial de “el cero cero nueve ♬” y una de las locaciones fue esa universidad.

    1. alejoserrano Avatar

      Claro que si lo recuerdo! En el concierto de Pereira en que los pude apreciar, tuvieron la, no sé si llamarla desfachatez, de cantar “el cero, cero, nueve”.

      Igual, todo se les perdonaba!

      Un abrazo primo!

  3. Ivancho Avatar

    Que buena historia, precisamente hoy escribía en mi chuzo algo similar y que se resume en momentos que se aclaran en la mente cada vez que se viene un tema al reproductor musical.

    Muy buenas historias acompañadas de una música que para mi no significan mayor cosa pero que para sumerce si son todo un baul de recuerdos.

    Un abrazo don Alejo

    1. alejoserrano Avatar

      De las mejores cosas que tiene la música es la capacidad de sacar del backup recuerdos que uno cree tener perdidos y si, como sumercé dice, los trae clariticos a la memoria.

      Un abrazo mi buen Iván y ya paso por su blog!

  4. FherGiraldo Avatar
    FherGiraldo

    Que blog más inspirador!!!!

    1. alejoserrano Avatar

      Esperemos que la inspiración nunca decaiga.

      Un abrazo primo!

  5. Julian Echeverry Avatar
    Julian Echeverry

    Definitivamente no hay porque preocuparse al saber que tu hermando le robaron la moto pero que no le hicieran nada… Pero si darle ganas de voltiarlo alrreves al saber que si se fue a jugar PinPong… Muy buen relato parcero y muy buena memoria…

    1. alejoserrano Avatar

      Memoria de Betamax como digo yo!

      Un abrazo!

  6. jmaquino Avatar

    para definir este post en dos palabras sería: BRU TAL!
    Excelente remembranza de esa parte de tu vida, que muchos gozamos aunque yo estaba un poco menor…

    1. alejoserrano Avatar

      Hombre, pues muchas gracias por el comentario.

      Que bueno saber que generaciones menores a la mía igual disfrutaron de la misma música que yo.

      Un abrazo!

  7. Werner Morales Sanchez Avatar

    Parcero me alegro mucho que Sandy y Papo le traiga todo esos recuerdos tan chimbas…..a mi la verdad me gusta, pero no tanto como a ud…..Muy buena redacción….lo felicito parcero y siga escribiendo asi.

    Un abrazo!!!

    1. alejoserrano Avatar

      Gracias mi parcerín!

      Ya sabe por qué los viernes en la noche en la agencia mientras los demás escuchaban las mismas vainas que los demás, yo escuchaba Sandy & Papo y bailaba como el negrito de Boney M.

      Un abrazo!

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