La importancia de la compatibilidad

Como muchos de mis lectores sabrán, yo estudié Publicidad en Manizales entre 1999 y 2004 y los que no lo saben pues bien, ahí les dejo el dato.

Fueron unos muy buenos años los que viví allí, en los que conocí muchas personas; pero esta historia es sobre una en particular.No recuerdo muy bien cuándo fue la primera vez que la vi, pero si sé que fue uno de mis primeros semestres (tal vez el segundo). Mona, blanca, de ojos claros.  Si no estoy mal, la vi por los lados de El Triángulo.

Me encantó desde que la vi, pero no tuve cómo acercármele (soy demasiado tímido cuando me gusta alguien), dejé de verla un tiempo, pero durante los siguientes 3 años de carrera me la iba reencontrando con frecuencia.

Tuve una novia la gran parte de la universidad y estando con ella llegué a encontrármela muchísimas veces y ya no era solo la timidez lo que me impedía acercármele, si no el increíble olfato de mi “compañera sentimental” en ese momento (se las pillaba todas).

Pero nunca me enteré qué hacía, cómo se llamaba, donde estudiaba, si trabajaba, si vendía Yanbal o Amway. Siempre pasaba o yo me la encontraba cuando menos debía.

Hasta que por fin, al final de la carrera, último semestre antes de salir a práctica si no estoy mal, salí a almorzar con un amigo a un sitio llamado Santa Matilda y ahí estábamos hablando sobre las vicisitudes de la vida, arreglando el país, compartiendo historias sobre peluches varios (ya estaba soltero :D), y veo que saluda a alguien levantándole la mano.

En la calle, una mujer muy bella, de pelito negro, morenita, sabrosa y al lado TAN, la monita, blanca y de ojos claros que siempre pareció una alucinación.

“llaaaaaaamela guevóoonnnnnn, invítelas” – dije –

Seña de “vengan mamis y se sientan acá con nosotros” – les hizo él –

“Pa’ntier es tarde” – pensarían ellas – y entraron y se sentaron.

“ay ola que que más, mira XXXXXXXXX (respetaré el nombre de mi amigo), te presento a XXXXXXXXXX (no recuerdo el nombre de ella)”

“ah, q’iubo, vean les presento un amigo”

“Alejandro hola, estoy de moda desde 1997” – contesté, y es verdad –

Se sentaron, pedimos gazimbas o algo así, charlita viene, charlita va y pues hombre, la Coa’Cola me hace coger ánimos y le pregunto: ¿Tú qué haces? (puede haber sido la primera vez en la historia que un hombre le preguntaba eso a una mujer).

“Estudio contabilidad” – contesta – Empezó el desinfle.

“¿Ah, contabilidad? Entonces te gustan las cuentas T y todas esas vainas?”

“¡ME EN CAN TAN! Yo amo mi carrera”

Bueno, no todo está perdido, está rica y además tiene pasión por lo que hace. Y si, la damisela en cuestión era mucho más bonita de cerca, los ojos eran demasiado verde-azulados y para completar, tenía unas manos y unos pies divinos (fetish alert), y también olía rico.

Sigue la charla, tratando de rescatar algo y comenzó el interrogatorio.

¿Te gustan la publicidad? – ¡Méh!

¿Has visto Star Wars? – No.

¿Te gustan Los Simpsons? – No.

¿La fotografía, el cine, la música electrónica, Tiësto, Ren & Stimpy, Bob Esponja, La Vida Moderna de Rocko, South Park, CatDog? De esos me gusta Bob Esponja.

¡Ah bueno, menos mal! – Pensé.

Pero Calamardo me cae gordo. – contestó. (True Story Bros)

Al final de tanta preguntadera resultó Vallenatera a morir, nunca se había dado cuenta que en “Muchacha Encantadora” de Los Chiches Vallenatos el ‘cantante’ dice “Quisiera ser un MIGUEL ÁNGEL, con pincel en mano, y pintar en ti una MONA LISA” y tampoco parecía saber que la Mona Lisa la había pintado Leonardo Da’Vinci y como que no le importaba.

“Ufffff, me encanta ese tema”.

¡ZUAS! Se me salió esa muchachita, más cuando contó que iban pasando por allí porque iban para el Templo del Vallenato, chuzete jediondo que quedaba ahí a media cuadra.

Vete, sé libre, sigue viviendo la vida así como vas, metida de cabeza con tus cuentas T, tus balances y tus vainas. Sigue pensando que Calamardo es un bobo porque molesta a Bob Esponja, yo sigo aquí tomándome esta gazimba y pensando en lo gran pendejo que puede ser un hombre.

Andá por el mundo con esas manos preciosas y esos pies dignos de calzar chanclas para otro lado. Ojalá no llueva y te de un sabañón en esas uñas perfectamente bien pintadas, sin adornos ni maricaditas varias de arte fráncés.

Dale, seguí con tu amiga que ahora que caigo en cuenta tiene como buenas nalgas y váyanse a cantar homenajeando a un escultor con la pintura de otro, al menos ambos son renacentistas y fueron amigos de la vida y enemigos en el arte.

Vete fresca, yo sigo con esta gasiosita que me estoy tomando mientras repito mentalmente todos los diálogos de Los Simpsons de la primera a la novena temporada.

¿Vas a poner plata? ¿No? ¿Te paraste fresquísima y ni preguntaste si ponían algo?

¡Chaíto!

Ya saliste del restaurante, ya vas pasando, ya te despides abatiendo los brazos torneados que tienes, ausentes en todo momento del “colgandejo de tía”.

Bueno, chau, seguramente esta no va a ser la última vez que te vea, no. Faltan una vez en el Terminal de Manizales y un furtivo encuentro en Bogotá.

Aquí me quedo yo con el parcero mío hablando de guevonadas varias y no le contaré lo mucho que me has gustado en los últimos, no sé ¿tres años y medio?

Te vas con una imagen completamente distinta a la que tenía, digamos que ya te me saliste del todo y tal vez solo te recuerde como 9 años después, una mañana del jueves 24 de enero del 2013 en circunstancias rarísimas mientras estoy en un semáforo.

Tal vez me des un par de vueltas por la cabeza ese día, no sé, pero tal vez en la noche escriba un post sobre todo esto en el blog. Ah, es cierto, son los finales del 2003 y no sabes qué chanfles es un blog. No los han inventado, o tal vez, mejor, no se han popularizado tanto.

Y ahí te vas, ya vas llegando a tu amado Templo del Vallenato, entrando a ese antro adornado con maracas y guitarras en las paredes, fresca, esto de los dos jamás hubiese funcionado.

Yo me quedo mejor aquí, pensando en lo rico que sería darte un beso…

 

 

 

PS: para los que nunca han escuchado el vallenato aquel o no me creen, aquí se los dejo:

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